Opinión

4.dic.2008 / 07:11 pm

La ciudad de las Siete Colinas desde su fundación hasta nuestros días, ha dependido de la muñeca política administrativa que desarrollen el Gobernador del Estado y la primera autoridad civil local. Por eso sus habitantes confían en el empeño que pongan estos dos gobernantes para que conjuntamente trabajen a favor de esta entidad

temistocles-cabezas-el-alcalde-de-todos_0.jpgEsta columna lleva este título por la esperanza que cobra su población a raíz del balance del domingo 23 de noviembre. Todos creemos – y allí me incluyo – que el Gobernador electo, doctor Hugo Cabezas y el Alcalde de Valera electo, profesor Temístocles Cabezas, el alimón, van a trabajar para borrarle la faz del momento, detestable, a la urbe vitrina de la entidad.

Todos confiamos en que así será. Pero todos, igualmente, tenemos la obligación de contribuir con nuestro granito de ciudadanía responsable para que esa horma se levante, y no se quede en el aparato de las promesas incumplidas, como ha ocurrido históricamente.

Valera, desde su fundación hasta nuestros días, ha dependido de la muñeca política administrativa que desarrollen el Gobernador del Estado y la primera autoridad civil local. Por una razón elemental: las finanzas del Ejecutivo son muy numerosas, mientras que las de los concejales y los alcaldes locales son militadísimas, cuyo presupuesto se lo traga la burocracia, algunos insumos y unas pocas partidas para obras de poca monta: escalinatas, bacheos, alguna asfalto para mister hueco, etc., pero partidas o recursos de alto coturno para el acueducto, las dos perimetrales engatilladas, el mercado o la infraestructura para los buhoneros, son sumas altísimas que están en Caracas en la Presidencia de la República, en los Ministerios, en FIDES y en PDVSA y ellas se pueden lograr si hay un Tococo sincero entre el gobernador, el alcalde de Valera, la comisión legislativa y los diputados a la Asamblea Nacional.

El profesor Temístocles tiene por delante, de urgencia 4 tareas

Que funcione el aseo urbano; 2.- Reubicar los buhoneros; 3.- Concluir las perimetrales oeste (que esta a medias) e iniciar la Este. 4.- Comenzar la construcción del nuevo acueducto de Valera.

Si esto lo logra el actual Alcalde, tendrá un puesto en la historia local y el afecto y la admiración de los valeranos.

Valera está de placemos. No tiene media para perder. Porque cuenta con un gobierno capicúa. Bifronte. Estamos hechos, pues.

Trujillo y su destino de agua

El gobernador doctor Hugo Cabezas debe aligerar el proyecto de elegir el terreno sede para el nuevo hospital del Seguro Social, cuyo piso, donde hoy esta es una mazamorra que los geólogos llaman “arcilla expansiva”, que se hace explosiva cuando llueve, como ha ocurrido en las últimas semanas en el sector de la Avenida entre La Barranca y el Country Club, donde se derrumbó la vía y también las casas construidas a la machimberra, en sus taludes.

La terraza donde se levantó Trujillo, entre el río Castán y La Quebrada de Los Cedros, tiene humedad en exceso. Así lo señalaron los cronistas españoles que visitaron esta urbe con la expedición que allí se estableció para siempre a partir de 1571 y que denominaron Trujillo de La Paz, el asiento definitivo de la “ciudad portátil” como fue llamado el periplo de los conquistadores que anduvieron más de veinte años cerro arriba y cerro abajo buscando asiento a la ciudad por Escuque, Boconó, Motatán, Pampán, Pueblo Viejo, etc.

Como se ve, Cabezas tiene por delante una labor compleja, como es la de dar los primeros pasos para que Trujillo salga de su actual confinamiento y el nuevo urbanismo tome las vías de El Rincón, La Plazuela, y todos los recovecos del eje vial Cruz Carrillo, donde los pisos son más firmes que los de las dos calles actuales, saturadas de aguas subterráneas y cruzadas por fallas peligrosas.

Ojalá no pierda de vista el Centro de Historia que requiere la comprensión del Ejecutivo para mantener una actividad muy importante como reservorio de la memoria nacional, donde cabalga la autoestima local.

*Cronista de la ciudad