Gestión

27.ago.2017 / 08:31 pm

Preocupación/ Lidia con un cúmulo de vicisitudes.

 

En base a sus objetivos, Protección Civil Valera auxilia durante eventualidades, sin embargo la incógnita actual es ¿quién, quiénes o cuál organismo le ayudará a superar la emergencia que enfrenta?. Por no tener insumos, vehículos, condiciones mínimas para pernoctas, uniformes dignos y devengar sueldos pírricos, su personal declara la institución en SOS.

 

los_dormitoriosDe manos atadas, sin poder prestar la acostumbrada atención al público se encuentra el Instituto Municipal de Protección Civil y Administración de Desastre Valera. Y es que aunque su personal mantiene intacta su vocación, la institución enfrenta una serie de problemas, como no contar con unidades vehiculares, tampoco con condiciones básicas para pernoctar durante las guardias ni con los insumos básicos para auxiliar eventualidades.

 

Preocupados por la situación y dejando claro que sus pronunciamientos no son políticos, los funcionarios Fermín Briceño, Helder Mendoza, Róger Terán junto a Jean Palencia rompieron el silencio, en nombre propio y de sus compañeros declaran, con responsabilidad, en emergencia a la institución.

 

En 11 años de existencia Protección Civil Valera jamás había pasado por una coyuntura de tal dimensión, por lo que emplazan a las autoridades competentes, en especial al alcalde José Karkom a no darle más largas al asunto y asumir las soluciones del caso, en aras de mejorar los despliegues y servicios ofrecidos.

 

Confesaron amar la institución y lo que hacen por las comunidades, no obstante están llenos de tristeza al verla decaída, literalmente en el piso

 

Panorama

 

Al 25 de agosto los kits de primeros auxilios son precarios. En inventario hay, porque quedaron de una dotación hecha por la Fundación Trujillana para la Salud (Fundasalud) en enero, 5 vendas elásticas, 4 soluciones fisiológicas, 4 yelcos número 18, 10 soluciones tópicas al 10%, 2 adhesivos para heridas, 3 ranitidas inyectables, 1 estetoscopio, así como un sobrante de gasa, el cual ya no puede usarse, un tensiómetro dañado y una bombona de oxígeno con averías en el manometro. Al momento de trasladar a pacientes o heridos cuentan con 2 camillas para tracción cervical y 1 para soporte dorsal.

 

Desde el 2013 una camioneta Toyota Hilux está en el Taller Central de la Municipalidad, ubicado en la parroquia San Luis, debían repararle el motor, pero a la fecha no lo han hecho, incluso le quitaron los cauchos. Un camión rústico pisaguer se encuentra, desde el 2014, en el mismo lugar, a la espera de reparaciones menores; mientras que en el estacionamiento de Protección Civil permanece varado un camión NPR porque requiere un collarín, ya tienen el plato y el disco.

 

“No hay suficientes insumos, equipos ni unidades, impidiendo con énfasis la atención prehospitalaria, es decir, trabajamos con las uñas”, coincidieron. De suscitarse una emergencia, accidente, poda de árboles e inspecciones en zonas vulnerables, los funcionarios no poseen los medios para movilizarse, en consecuencia los solicitantes o familiares de heridos deben facilitar el traslado.

 

Asimismo, los sectores populares han colaborado con aceite y gasolina necesarios para el funcionamiento de las motosierras. Por la falta de recursos técnicos, las jornadas educativas, ya sean en escuelas y comunidades también resultan afectadas.

 

En cuanto a los uniformes usan los entregados en gestiones anteriores o ropa particular; el gobierno local de turno les dio unas botas de seguridad, un pantalón, un suerte manga larga, una franela y una braga hace tres años y eso porque estaban presupuestados en el mandato de Temístocles Cabezas.

 

Aclararon que el programa “Salud Valera” no depende de Protección Civil, pero que al solicitarles el apoyo humano lo prestan sin inconvenientes.

 

Descanso interrumpido

 

Descansar o tratar de hacerlo en los intervalos de las guardias es prácticamente imposible. En otrora los funcionarios erigieron, con sus incentivos, un área para los dormitorios, luego la gestión local ofreció culminarla y a la promesa se la llevó el viento. El espacio en cuestión, aunado al depósito y un pasillo no tienen electricidad, para colmo cuando llueve las tanquillas de aguas negras, situadas en las cercanías del popular “Mercadito del Victoria” rebosan y lo inundan, teniendo que intentar reposar en el piso del espacio principal del recinto.

 

Las literas y la mayoría de las colchonetas son de vieja data, las últimas están dañadas. El baño de los dormitorios carece de puerta y la falta de agua potable es una constante, la poca reservada es conseguida con apoyo de un montacargas facilitado por Súper Pdval.

 

Sueldos de hambre

 

Como si lo descrito fuese poco, al igual que el resto de los trabajadores públicos de la Alcaldía de Valera, el personal de Protección Civil devenga un salario de Bs. 40 mil y un bono alimentario de Bs. 63 mil, montos irrisorios ante la galopante inflación.

 

Exhortaron a que el ayuntamiento les reconozca el grado de profesionalización, como por ejemplo a quienes obtuvieron los títulos de TSU en Administración de Desastres; además en que les cancelen el Fidecomiso.

 

Quejas

Advirtieron que en Protección Civil Valera “no hay suficientes insumos, equipos ni unidades vehiculares, impidiendo con énfasis la atención prehospitalaria, es decir, trabajamos con las uñas”. Esperan que luego de la información recibida las autoridades se preocupen y ocupen, en vez de practicar retaliaciones laborales.

 

Fuente Diario el Tiempo